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Chimpancé escapista

Otra historia que alguna vez leí de Droscher: en el zoo de Viena los chimpancés están recluidos en una isla, aprovechando que no saben nadar y de esa manera gozan de relativa libertad.

No obstante, en las mañanas, cuando el zoo se abría a los visitantes, uno de los chimpancés aparecía en forma súbita entre el público, arrancando sombreros y cámaras fotográficas que, con gran deleite suyo, luego estrellaba contra el piso, desde lo alto de cualquier árbol.

Superado el trance, con la ayuda de guardianes, bomberos, policías y voluntarios, el chimpancé regresaba a su isla, pero quedaba el misterio de la forma de escape. Y al otro día se volvió a presentar el incidente. Y un tercer día también, hasta que las directivas del zoo, desconcertadas, decidieron montar un sistema de cámaras que grabara todo lo que sucedía en la isla de los monos a lo largo de 24 horas. Entonces descubrieron lo imposible de imaginar.

Cuando en las mañanas el barquero cruzaba hasta la isla con bananas y otros alimentos, el chimpancé guardaba una de las frutas bajo su brazo, y se alejaba en forma discreta hasta una roca que movía también discretamente, allí escondía la fruta, y en el resto del día continuaba con la rutina.

Pero, en la noche, el chimpancé se levantaba, iba a la roca, sacaba la banana, y empezaba a cortarla en trocitos mientras llamaba con distintas voces a los alces que estaban al otro lado del foso de agua. Cuando captaba su atención, les arrojaba trozos pequeños de la banana. Entonces uno de los animales, que no tenía problema en cruzar el agua, aceptaba la invitación y llegaba hasta el chimpancé que seguía dándole la banana poco a poco, mientras le acariciaba el lomo.

Terminada la banana, el alce regresaba a su lugar, pero sobre el él iba el chimpancé que seguía haciéndole cariños. Ya, en territorio ajeno, en tierra firme, todo lo que tenía que hacer el mono era trepar una baranda y alcanzaba la libertad.

El chimpancé era capaz de ver el futuro. De pensar, de planificar acontecimientos. A eso se le llama inteligencia. Alguien me decía que algunos gobernantes no son capaces de... No. Dejemos la historia ahí.
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