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Ironías de la vida
Una niña fue expulsada de la escuela, acusada de haber robado un libro. Era mentira y la niña nunca pudo regresar a las aulas. Años más tarde, esa niña ganó para América Latina el primer Premio Nobel de Literatura. Se llamaba Lucila Godoy y el mundo la recuerda como Gabriela Mistral.
No deja de ser irónico que muchas escuelas en distintos países de América, lleven el nombre de aquella niña que fue expulsada de la escuela.
Quien tramó la acusación era una maestra que estaba enamorada del padre de la niña. Asunto de celos, y triángulos amorosos. Pero esa es otra historia.