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La madre del Nobel
La madre de Ernest Hemingway era una mujer culta, cantante de ópera, la primera en cantar en el Madison Square Garden y la primera en aprender a montar en bicicleta y en hacerlo en público.
Mujer exigente y de estirpe de intelectuales, le impuso a su esposo cazador, boxeador, practicante de lucha libre, macho, rudo varias condiciones para acceder al matrimonio: la primera, que los hijos deberían nacer en casa porque tenía pánico de que fueran cambiados en el hospital. Otra condición era que ella, y solo ella, se encargaba de la educación de los hijos.
Los dos primeros retoños fueron mujeres. El tercero fue Ernest Hemingway, y como ella quería otra niña, lo vistió con trajes femeninos hasta los diez años. Luego, a pesar de que Ernest era un adolescente grandulón, le exigió llevar pantalones cortos hasta los dieciséis años. Quizás tantas inseguridades y represiones, llevaron a Hemingway a posar siempre de macho rudo a lo largo de la vida, tal vez para convencerse a sí mismo de que era muy hombre.
Cuando adolescente, Hemingway se enamoró de una muchacha indígena vecina de su rancho, lo cual desató la cólera de su autoritaria madre.