|
LA CAVERNA de José Saramago tiene como foco geográfico de la trama a un centro comercial.
Alguna vez firmando este libro para una señora, ella le dijo a Saramago que había vivido siempre en un centro comercial. Y pedía que después de su muerte (¡obviamente, no antes!), sus cenizas fueran esparcidas en un centro comercial porque allí habían sido las horas más felices de su vida.
Saramago dice que antes los humanos tenían catedrales para encontrarse espiritualmente en un lugar seguro, abrigado, como un vientre materno. Que hoy no. Que hoy soy los centros comerciales donde todo es limpio, pulcro, seguro, donde no sucede nada y donde se está al abrigo, como en las antiguas catedrales, de las amenazas demoníacas del mundo externo.
|
|
|
Este es el epitafio que ha escogido Saramago para su tumba:
José Saramago, 1922... aquí yace, indignado, José Saramago.
Indignado porque entre todos no quisimos -no es que no hayamos podido - dejar un mundo mejor que el que hubiéramos podido.
|