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En esta época en la cual nos preciamos de tener toda la información del mundo al instante, quizás vivamos más desinformados, relativamente, que nunca antes en la historia de humanidad.
A tal efecto contribuye el número de acontecimientos .-- que enseguida son olvidados--, o la trivialización de la noticia: después de una incursión aérea contra civiles en Palestina, por ejemplo, el presentador de noticias dice con cara sonriente y con muestras de comunicar algo trascendente: Y ahora nos vamos a Honduras: allí nació una gallina con tres patas y algunos dicen que se acerca el fin del mundo.
Eso es: la incursión aérea al lado de la gallina de tres patas, en el mismo nivel e inclusive con más tiempo para la segunda. Y el fin del mundo como colofón. Quizás sea cierto, viendo la inteligencia de algunos humanos.
Y a eso hay que agregar la brevedad de la noticia: segundos, apenas, para una guerra que pone en peligro a millones de personas y que define el futuro de muchos millones más. O de todos.
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Y más allá: los presentadores de noticias, o talking heads como se conocen en inglés, no tienen remota idea de lo que están hablando. Llevan ¡años! presentando, por ejemplo, el conflicto en el Medio Oriente o en Chechenia. Y si se les pidiera una explicación de dos minutos sobre el tema, guardarían el más ensordecedor y elocuente silencio.
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