|
Hoy, cuando se impone la moda de lo rápido e inmediato, y ya nadie tiempo para leer ¡menos para escribir!, una obra como El Quijote, o La Guerra y la Paz, por ejemplo, cabe imaginar cómo sería hoy la reseña de algunas historias famosas: Viejo pescador cubano intentó, varios días, conservar el pez espada que había capturado. Pudieron más los tiburones.
Estudiante agobiado por falta de dinero asesinó a dos ancianas agiotistas. Ahora paga prisión.
Viejo flaco, acompañado de un tipo gordo, arremete, lanza en mano, contra los buses de la ciudad. Dice que son gigantes.
|
|
|
Crucificado hijo de carpintero que afirmaba ser hijo de Dios. Sus amigos de pandilla dicen que resucitará al tercer día. Policía vigila sepulcro.
Ha muerto Gregorio Samsa, el hombre que amaneció convertido en insecto. Su familia no da declaraciones.
Pero hubo un tiempo en el cual se escribía así:
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme...
|