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Christian Barnard, el primer médico que hizo un transplante de corazón, sufrió persecución por parte del gobierno sudafricano en tres juicios: Juicio uno, cuando atendió a una mujer mulata. Juicio dos, cuando llevó a esa paciente mulata a un hospital para blancos. Juicio tres, cuando transplantó el corazón de un mulato al paciente receptor.
Aunque hubo condena de cárcel y multa cuantiosa, Barnard nunca detenido y se negó siempre a pagar la multa. Las sanciones no se hicieron efectivas por el prestigio internacional que tenía Barnard.
Y un dato adicional: el primer paciente de transplante de corazón dejó de ser saludado por muchos de sus amigos porque tenía un corazón de mulato.
Es decir, sus amigos tenían corazón de racistas. Mejor dicho, no tenían corazón.
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