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CONQUISTADOR RESPETUOSO
Cuando América, esa tierra nueva que todavía no tenía nombre para los europeos, apareció en la imaginación popular del viejo mundo, todo cambió para siempre.
Cambió la literatura, la música, la geografía, la historia, la botánica, y los humanos empezaron a pensar distinto acerca del mundo que empezaba a ensancharse y a asombrar.
Y decidieron cruzar la mar inmensa, primero, aquellos a los que la fortuna les había sido esquiva y se lanzaron en aventuras que, en muchos casos, les costó la vida.
Y llegaron también los que no encontraron destino en Europa. Y unos y otros, con suerte y decisión, con coraje y sin saber muchas veces lo imposible de su empresa, encontraron en nuestra tierra su fortuna y su destino.
Quizás el primero entre los conquistadores que había cursado estudios, fue Gonzalo Jiménez de Quezada, hijo de hidalgo, estudió derecho en Salamanca y fue comisionado para descubrir la cabecera del Río Grande de la Magdalena, que atraviesa la actual Colombia y desemboca en el mar Caribe.
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Gonzalo Jiménez de Quezada fue el primero, además, que estableció la pena de muerte para los españoles que robaran algo a los indígenas y exigió que solo tomaran lo que les fuera ofrecido por buena voluntad.
Y en una famosa arenga les dijo:
Lo único que queremos de ellos es su amistad porque son hombres como nosotros y es inclinación humana el hacer amigos y el hacer favores. Recordemos que toda la tierra que pisamos, es de estos indios por derecho natural
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Tras una larga marcha, Gonzalo Jiménez de Quezada, el primer conquistador universitario, llegó a la planicie central de Colombia y allí fundó la actual ciudad de Bogotá.
Jiménez de Quezada murió un día como hoy, 16 de febrero de 1579 y nos dejó el recuerdo del primer conquistador con una huella de cultura y de respeto.
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