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EL MÚSICO FRÁGIL Y TÍMIDO
En un lugar de la campiña polaca, hay una casita de techo gris y en un patio exterior, un pozo donde las jóvenes lugareñas, de turbante rojo y vestidos muy adornados, llegan todos los días a llenar sus baldes de agua.
En esa casita, que tiene los techos tan bajos que se pueden tocar con la mano, nació un músico llamado por muchos el poeta del piano. Se llamó Federico Chopin
Desde niño era tal la sensibilidad de Chopin, que no podía contener las lágrimas cuando escuchaba algunas melodías. Y un informe del conservatorio donde estudiaba música, decía lo siguiente:
" Federico Chopin, alumno de tercer año, extrañas capacidades, genio musical".
Aquella sensibilidad de Chopin lo llevó por derroteros donde nunca faltó la angustia, y hay una melancolía que se adivina en su pentagrama. En alguna carta le decía a un amigo:
Brindaré un concierto privado que será para un grupo pequeño, quizás quince personas. Pero desde ahora sufro. No puedo dormir. Estos tres días previos son un verdadero tormento.
Y en el amor, Chopin fue un hombre de grandes inseguridades. En una carta a su familia decía:
He conocido a Madame Dudevant, conocida como George Sand. Tiene una cara antipática, fuma, dice malas palabras, es socialista...Dudo que sea una mujer auténtica....
Pero días después, el mismo Chopin decía, en referencia a la misma George Sand:
La he visto tres veces. Ella me miraba a los ojos mientras yo tocaba el piano. Mi corazón danzaba con ella en un país remoto...y sus ojos en mis ojos, ojos oscuros, singulares con miradas que me inundaban, miradas abrasadoras...
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Así vivía, así amaba, en medio de sus temores y sus sueños, Federico Chopin, el poeta del piano que estaba naciendo un día como hoy, 22 de febrero de 1810.
Y le agradecemos su música de dulces melancolías, de pinceladas ensoñadoras.
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