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<< REGRESO A ÍNDICE DE EFEMÉRIDES
05 de Marzo
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LA TIERRA, ¿DÓNDE?
Al principio era muy fácil entender el mundo y el universo que nos rodeaba: Bastaba mirar al cielo y la conclusión era obvia: el sol se movía alrededor de la tierra, al igual que la luna y todos los cuerpos celestes.
La segunda conclusión, aparecía también obvia: éramos el centro del universo. Y el sol y todos los astros estaban allí para alumbrar nuestra humana vanidad.
Pero el pensamiento hace milagros. Un sacerdote polaco llamado Nicolás Copérnico, hombre de misteriosa personalidad, y variados estudios, enfrentó el universo aparente con la realidad de la matemática y se llevó la gran sorpresa:
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No éramos el centro de ningún universo, salvo de ese universo mentiroso que nos habíamos inventado.
La verdad era mucho más simple y bella: la tierra era apenas una pelotita de hierro y agua, girando alrededor del sol, en algún rincón sin importancia.
Copérnico, el sacerdote, sabía cómo la Iglesia podía castigarlo si se atrevía a dar a conocer la noticia de su descubrimiento.
Y dado que vivía sus últimos días, sin fuerza para soportar violencias, entregó el libro a un alumno suyo que decidió enfrentar la nueva verdad.
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El primer ejemplar de aquel libro, llamado De las revoluciones de los cuerpos celestes, le fue entregado a Copérnico en su lecho de muerte, y no pudo ser testigo de la tempestad desatada.
La obra fue condenada por la iglesia un día como hoy, 5 de marzo de 1616, cuando la declaró herética y mentirosa.
Pero los años, la razón y la inteligencia, terminaron por darle la razón a Copérnico, que nos hizo el favor de hermanarnos, humildemente, con el resto del cosmos.
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