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<< REGRESO A ÍNDICE DE EFEMÉRIDES
13 de Marzo
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AMOR POR LAS ESTRELLAS
Hubo un hombre llamado Percival Lowell que tuvo varias fortunas en su vida. La primera de ellas, fue haber nacido en una familia acaudalada y culta. La segunda, fue haber sido inteligente y aplicar su talento en la ciencia.
Y entonces se dedicó a lo más puro: a las matemáticas y a la astronomía. Y como el dinero no era problema, se hizo al más delicioso de los juguetes: un poderoso telescopio para mirar al cielo.
Lowell entonces dedicó todos sus insomnios a un planeta del que se enamoró y que le despertó las más ardientes fantasías: al planeta Marte.
Lowell vió o imaginó ver las huellas de una poderosa civilización que, por alguna extraña razón, vivía momentos difíciles.
Vio los casquetes polares, de los cuales fluía agua a través de inmensos canales, hacia el resto del planeta en el que habitaba una civilización que sufría de una sequía inclemente.
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Según Lowell, aquella raza superior y poderosa era dueña de una avanzada tecnología que le permitía sobrevivir en medio de las más calamitosas circunstancias.
Aquel mito de los marcianos, impulsado por Lowell, llegó a la imaginación calenturienta de muchas personas que empezaron a mirar el universo con mayor interés.
Y aunque hubo algunos que nunca abandonaron sus creencias, hubo otros que aprovecharon de aquella curiosidad excitada para estudiar el cosmos de manera científica. Muchos astrónomos posteriores a Lowell, le deben a él su vocación.
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Percival Lowell estaba naciendo un día como hoy, 13 de marzo de 1855. Y lo hacía para alegría de la astronomía y para alimentar la ilusión de otras vidas, en otros rincones del cosmos.
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