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<< REGRESO A ÍNDICE DE EFEMÉRIDES
26 de Marzo
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SU VIDA, COMO SU MÚSICA
Beethoven es recordado, en general por su música intensa, conmovedora. Y su música fue como su vida: dramática, marcada por grandes ansias, por la búsqueda de la esquiva felicidad, y por profundas tristezas.
Golpeado por una precoz deficiencia auditiva, Beethoven se sumió en la soledad y en una aparente soberbia, alejado de la gente, para ocultar que ya no podía escuchar.
Entonces escribió su testamento en el cual se confesaba y decía:
A vosotros, que me consideráis hostil, !Cuán injustos sois conmigo! Desde siempre mi corazón me ha llevado a los más dulces sentimientos, pero mi dolencia me obliga a alejarme de todos. Cuando leáis esto, después de mi muerte, perdonadme. Y que el mundo pueda reconciliarse conmigo.
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Hoy y siempre, los amantes de la música, no solo estamos reconciliados, sino agradecidos con Beethoven. Su música sigue llenando el alma y los escenarios.
Un día como hoy, Beethoven, el hombre del gesto y la mirada ruda, estaba partiendo para siempre.
En el último minuto de su agonía, a las seis de la tarde, una tormenta se desató sobre Bonn. Y entonces, abandonando su letargo, Beethoven abrió sus ojos por última vez, se incorporó con gesto furioso y varios puñetazos al cielo, en actitud soberbia.
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Entonces se desmadejó pesadamente. Su corazón había dejado de latir. Fue el último momento del Maestro.
Fue un día como hoy, 26 de marzo de 1827. Y aunque ya no está entre nosotros, desde entonces, Beethoven existe en nuestra memoria agradecida.
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