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<< REGRESO A ÍNDICE DE EFEMÉRIDES
29 de Marzo
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EL DEMONIO DEL VIOLIN
Una noche en Viena, un violinista italiano ofreció un concierto que electrizó a todo el público. Concluida la intervención, un silencio misterioso llenó el escenario y una quietud, una parálisis misteriosa, se apoderó de todos los concurrentes, incapaces de moverse, incapaces de aplaudir.
El violinista se levantó, e hizo escuchar sus pasos sobre el tablado, mientras se dirigía al camerín.
Medio minuto después alguien del público pudo romper el hechizo, empezó a aplaudir en forma tímida, y al conjuro de aquel sonido, se desató una cascada de aplausos y de vivas que duraron varios minutos y que todavía resuenan en aquel escenario.
El violinista era el más grande de aquel momento y el más grande de todos los tiempos: Nicoló Paganini.
Y aunque sus conciertos siempre abrumaban por su belleza y espectacularidad, aquella noche en Viena había roto todos los límites del asombro.
Al día siguiente, un crítico escribió en un periódico de la ciudad:
« Solo digo la verdad: Cuando Paganini tocaba, vi claramente a su lado la imagen siniestra de satanás que sonreía y le explicaba cómo embrujarnos con la melodía.
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El fanatismo de la época afirmó, inclusive, que Paganini no había nacido de madre sino de Lucifer, que no aparecía registro de su nacimiento.
Paganini, con alguna sonrisa de satisfacción tuvo que demostrar en forma pública, con testigos y notarios, que sí tenía madre, que vivía en Génova, que él había nacido de la misma forma que habían nacido, inclusive, los que creían en el demonio
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Y el artículo que originó la leyenda se publicó un día como hoy, 29 de marzo de 1828. Y desde entonces, hubo el rumor del pacto de Paganini con el demonio.
En Paganini se conjugaron la música, la habilidad, la técnica, todas las aventuras y todas las leyendas. Pero esa es otra historia.
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