LAS SEÑORAS LOCAS
Una canción cuenta lo que sucedió una mañana en el barrio Palermo de Buenos Aires. Un matrimonio, ya entrado en años, desayunó en silencio, sin mirarse a los ojos. Aquella fue la primera vez, en treinta años, que la mujer no recogió los platos de la mesa.
El esposo se quedó mirándola, sin decirle nada. Ella se levantó, buscó la cartera, un pañuelo, y se despidió con un beso en la frente, preñado de mensajes.
El hombre jugó con las miguitas de pan de la mesa, como para matar el tiempo, y cuando se dio cuenta de que estaba solo, soltó unas lágrimas, aliviado porque nadie podía verlo.
Después se tomó el café sin importarle, o sin darse cuenta de que estaba frío, y por primera vez en treinta años llevó los platos al fregadero e intentó, de alguna manera, dejarlos limpios.
Mientras tanto todavía tuvo tiempo de asomarse a la ventana para ver a su mujer parada, esperando el colectivo, con una decisión que nadie podría quebrarle.
El hombre pasó a solas toda la mañana, en silencio, recordando viejos tiempos. Y volvió a su mente el día en el que la había conocido. Y cuando le dijo te quiero. Y cuando ella aceptó casarse con él. Y recordó los primeros escarpines que tejieron juntos, y la cuna. Y cuando el pequeñito fue a la escuela. Y su primer baile y aquella enamorada que un día les presentó.
Y recordó cuando el niño ya se hizo universitario y contó que quería casarse. Y cuando les trajo el primer nieto. Y un día, aquel hijo, y su esposa, y el nieto que era la vida de todos, no volvieron más.
Una madrugada una patada brutal derribó la puerta, y se los llevaron. De ellos no quedó nada. Apenas unas fotos en el álbum de la familia, y mil recuerdos imposibles de borrar.
Por eso, aquel día la mujer salía de casa temprano, a reclamar por sus hijos. Iba hacia la Plaza de Mayo. Era el primer día en el que las madres de los desaparecidos en Argentina, se congregaban para reclamar.
Fue un día como hoy, 30 de abril de 1977. Y nunca desmayaron. Y no hubo poder ni en la tierra ni el cielo que les impidiera reclamar por sus seres queridos.
El gobierno argentino, y algunos sectores de la sociedad, burlonamente, las llamaron Las Locas de Mayo. Hoy el mundo las recuerda como Las Madres de la Plaza de Mayo.
Las Madres de la Plaza de Mayo. Así, con respeto. Así se les conoce. Así se les conocerá. Y empezaron a marchar un día como hoy, 30 de abril de 1977.