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BONPLAND
A veces, los padres, con una broma, y sin saberlo, profetizan el futuro de los hijos. Ese fue el caso de un niño llamado Aimé Jacob Alexandre Goujaud quien desde muy niño era un coleccionista enamorado de las plantas.
Su padre, con cariño, lo llamó Bonpland, es decir, Buena Planta. Y al final el joven terminó cambiando su apellido por su apodo familiar: Bonpland.
Y el mundo lo conoció, con Humbold, como un gran científico que después de hacerse médico, viajó a América y estudió nuestra flora y fauna, nuestra geología y nuestros pueblos.
Fue tan trascendental el aporte de Bonpland, que conjuntamente con Humbold, Simón Bolívar lo llamó El verdadero descubridor de América.
Una vez obtenidas la independencia en América, tanto Bolívar como los líderes del sur del continente reclamaron la presencia de Bonpland para que dirigiera investigaciones en las nacientes repúblicas.
Al final Bonpland aceptó trabajar con el gobierno argentino y en investigaciones generaron recelo en gobiernos vecinos.
Paraguay, en aquella época estaba gobernado por el sempiterno dictador José Gaspar Rodríguez de Francia, más conocido como el Doctor Francia.
Al considerarlo un espía, el dictador Paraguayo ordenó la captura del sabio Bonpland, y lo mantuvo secuestrado durante diez años y hasta el mismo Libertador Simón Bolívar, en vano, intentó su rescate.
Después de lograr su libertad, Bonpland continuó sus estudios de flora y fauna en los territorios de Brasil, Uruguay y Argentina.
Bonpland había nacido un día como hoy, 29 de agosto de 1773. Y hoy recordamos su nombre como pionero de la ciencia en nuestro continente.
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