<< REGRESO A INDICE DE HISTORIA

Dos genios atrevidos, juntos

Cuentan que en una imponente parada militar, antes de una importante batalla, Napoleón estaba al frente de sus tropas. En ese momento, una ráfaga le voló el sombrero tricornio y Napoleón siguió sobre su caballo, como si nada sucediera. El momento era de mucha solemnidad. Entonces una voz a su espalda le dijo: ¡Aquí tiene su sombrero, Emperador”. Napoleón, imaginando que solo un alguien muy importante era capaz de romper el protocolo, estiró el brazo y sin mirarlo le respondió: “Gracias, Mariscal”. Entonces ese hombre le preguntó: “¿Mariscal de cuál división?”



Cuando Napoleón lo miró, descubrió que era un soldado y, señalando a todas sus tropas, le respondió: “Mariscal de la división que usted desee, Mariscal”. El talento de Napoleón era capaz de descubrir el talento en los demás.

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