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Don Juan Jaramillo, ejemplo de lealtad
Cuando Hernán Cortés decidió abandonar a Doña Marina, conocida como La Malinche, entonces se la entregó a Don Juan Jaramillo, uno de sus más leales lugartenientes. Jaramillo contrajo matrimonio con ella, y tuvieron tuvo un hijo.
La Malinche, conocida por su belleza y su habilidad como políglota dominaba el español y muchas otras lenguas indígenas--, murió a los veintitrés años. Don Juan Jaramillo, entonces, juró no casarse nunca jamás y cumplió su palabra.
Tiempo más tarde, Juan Jaramillo fue nombrado alcalde de un pequeño poblado y tenía que presidir las fiestas de San Hipólito, en las cuales se celebraba la aplastante victoria de los españoles sobre los indígenas. Jaramillo, entonces, huyó y dijo que no podía participar de ningún acto de regocijo en el cual se celebraba un genocidio. Sobre todo, teniendo en cuenta que las víctimas habían pertenecido a la raza de la que fuera su esposa y del que ahora era su hijo.
Por este gesto, Don Juan Jaramillo fue considerado por los españoles como pérfido traidor.

Mural de José Clemente Orozco.
La Malinche y Hernán Cortés