<< REGRESO A INDICE DE HISTORIA
¿Pintor? no, por favor
En siglo XVI en España, era vergonzoso hacer algo con las manos. En lo más bajo del escalafón social estaban los agricultores, carpinteros, herreros, médicos y pintores. Entre ellos, estaba el mismo Diego de Silva y Velázquez, quizás el más grande pintor español de todos los tiempos. Era tal la discriminación, que cuando tocaban a la puerta de la casa de Velásquez para preguntar si allí vivía un pintor, el artista lo negaba: No, no vive aquí ningún pintor, respondía el Maestro.

Hoy, dicen en voz baja en muchas partes, pensar es considerado tan indigno como lo era hacer cosas con las manos en la España oscurantista. Ojalá no lleguen tiempos en los cuales la gente tenga que ocultar que puede pensar, así como antes era necesario ocultar que se sabía pintar, para no perder el prestigio. Digo ojalá. Y parece que no se me cumplió el deseo. Hoy, el pensar, es algo que debe ocultarse. O minimizarse. Pienso, luego estoy en problemas, diría Descartes, en los tiempos que corren.