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| (Presento disculpas, pero por error extravié la posición de la partida relacionada) |
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Debo confesarlo: es una imprudencia, pero encontré el diario íntimo de un vecino y lo quiero compartir. El libro está casi todo quemado. Pero pude rescatar la página 335, que dice lo siguiente:
Tocaron a mi puerta. El uno extranjero y el otro nacional. Me dijeron que venían en representación del Dueño de Barrio y que yo debía besarles los pies o en caso contrario me arrepentiría por los siglos de los siglos. Les dije que no me podía arrodillar por un problema de columna, y que tampoco conocía al dueño del barrio. Ellos me dijeron que todo el mundo sabía de su existencia, y que yo corría mucho peligro con tales afirmaciones. Que el Dueño del Barrio me estaba escuchando, que grababa las conversaciones y los pensamientos, y que me podía castigar cuando le diera la gana y siempre de la peor manera que pudiera imaginar. Pero que, ante todo, era un buen tipo lleno de amor y con capacidad de perdón.
Me dijeron, inclusive, que el Dueño del Barrio podía curar mi dolor de columna para que me pudiera arrodillar a besarles los pies. Y les expliqué que además del problema de columna tenía otro de conciencia y que tampoco iba a ser capaz. Cuando amenazaron con quemar mi casa, entré por la escopeta y alcancé a disparar tres veces. Sin suerte, lamentablemente. Los vecinos dicen que no los maté porque tienen alguna protección especial del Dueño del Barrio. A él también lo estoy esperando.
Hasta ahí el diario. A su autor, el barrio lo linchó la semana pasada. |