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1 C7R ! jaque DxC
2 DxP jaque RxD
3 T5T jaque R1C
4 T8T mate
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El soldadito Guarderas la pasó muy mal en la milicia con su verdugo, con el capitán Flores. Siempre fue castigado, golpeado, sometido a las peores tareas, a las más humillantes y riesgosas. Siempre, en las misiones, Guarderas hizo las más largas vigilancias y recibió la menor ración de comida. Hasta que un día decidió asesinar al capitán Flores.
Guarderas aprovechó, además, para darle una clase de insurrección a sus compañeros de batallón. Lo quería fusilar en público, sin atenuantes, después de un monólogo en el que explicaría por qué le iba a partir el pecho con una ráfaga de fusil.
Y así fue. En un momento, en el patio del cuartel, Guarderas le apuntó de frente, y gritó todas las ofensas repetidas. Flores se puso pálido y a temblar, de rodillas, pidiendo perdón, pero el soldado Guarderas, sin misericordia, apretó el gatillo.
Y el fusil se encasquilló. Entonces el capitán Flores se levantó y con voz autoritaria dijo: Tres semanas de calabozo, por no cuidar el arma. Y se marchó dándole la espalda a Guarderas.
Días después, Guarderas desertó y ahora vive, disfrazado, como vendedor ambulante de dulces y cigarrillos. A los pocos días, el capitán Flores abandonó el ejército y como el mundo es tan pequeño, fue a vivir en el mismo barrio de Guarderas. Y todos los días le compra cigarros y otras chucherías a su antigua víctima.
El soldado Guarderas identificó a Flores y este no sabe a quién le está comprando. El soldado está guardando hasta el último centavo para comprarse un arma, y cuidarla bien. Pero Flores lo va a descubrir en el último momento. En poco tiempo, los dos van a ser noticia.
En ajedrez, también, hay luchas que se definen en el último momento.
Spielman-Henlinger. Berlín 1928.
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