 |
1 AxPT! PxA
2 TxP jaque R2C
3 A7C!! al mate y ataque a la dama. El negro resigna.
|
|
En algún lugar de los EE.UU, en el siglo XIX había una familia rica en la que, por cultura, se hablaba francés y algo de griego, se leía a Shakespeare y se tocaba el piano. La hija bella de aquel hogar se llamaba Flora y todos la imaginaban convertida en diosa, en pocos años. Pero sufrió una extraña enfermedad, que la dejó casi enana, encorvada, calva y medio ciega. Y sicológicamente quedó peor: se volvió racista.
Flora no soportaba a una persona negra a muchos metros a su alrededor, y fue tan obsesiva en su racismo, que inclusive le hizo la vida imposible a su familia blanca, y terminaron echándola de su propia casa.
Convertida en buscavidas, Flora se ganaba el pan como profesora de piano y, para su desgracia, conoció a un estafador que se decía médium y astrólogo.
La pareja, entonces, se dedicó a embaucar incautos, a leer el destino ajeno en los astros, a llevar y traer mensajes para los muertos, y de esa forma vivían muy bien.
Y una noche, con el planeta Venus muy junto a Marte, es decir, en una explosiva combinación de amor y guerra, Flora quedó en embarazo. Y ella, que leía el futuro de los demás, nunca adivinó que su esposo, el médium astrólogo, la iba a abandonar al enterarse de su nuevo estado.
Y nació un niño que casi la mata en el parto. Para librarse de esa tragedia llorona de cinco libras, lo entregó en adopción temporal a la única persona que se lo quiso recibir: a una nodriza negra. Después, ese niño se convirtió en Jack London, el gran escritor norteamericano. Pero esa es otra historia que en otro momento contaremos.
En ajedrez, también, hay damas con destinos inseguros.
Levenfish-Freymann, Leningrado 1925. |