CLEPSIDRA
Ya que los humanos hemos fracasado en definir el tiempo, por lo menos hemos querido medirlo.

En algún momento inventamos relojes de agua, haciendo que el líquido pasara lentamente de un recipiente a otro, aprovechando la gravedad. Las horas - que no eran las mismas nuestras --, estaban marcadas en ambos recipientes.

En la antigua Roma los abogados tenían determinado tiempo en los alegatos y podían comprar, eventualmente, minutos adicionales. En ese caso gritaba “!Agua, agua!”.

Clepsidra es una bella palabra que nos recuerda un aparato (¡qué fea palabra!) para medir el tiempo. El nombre proviene del griego klepsydra, de kleptein (robar) e hydro (agua), dado que el recipiente inferior 'robaba' agua al superior. O, para ser llenado, el recipiente se introducía en otro más grande de donde “robaba” el agua.

La palabra kleptein ha originado 'cleptomanía', 'cleptómano', 'cleptomaníaco', mal que asecha a más de un funcionario público en algunos países, según leímos hace días en una novela de ciencia ficción. Si el cleptómano es pobre, simplemente se le llama “ladrón”. Puede ver el origen de esta palabra más adelante.