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Desde los tiempos más remotos, la mora, el fruto del moral (o morera negra), por ser tan apetecida y tan común, generó otras palabras en distintos idiomas.
Los pueblos indoeuropeos llamaron moro a este fruto originario de Egipto y de allí deriva, por ejemplo, el color morado, o moretón, que es la marca que queda en la piel después de un golpe, ante la ruptura de los vasos sanguíneos.
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