Para que la palabra viva: ¡Viva la palabra!
LA HISTORIA DE LAS PALABRAS CON HISTORIA
Las palabras que hoy utilizamos son nietas, o hijas, o inclusive son las mismas palabras que utilizó un esclavo romano para hablar con su amo, o un navegante veneciano para dar una orden, o un comerciante de camellos en Arabia para hablar del cielo o del amor.
Y aquí, en Ecuador, tenemos una feliz herencia de quichuismos incorporados a nuestro lenguaje cotidiano. Son palabras plenas de sonoridad y poesía, encarnaciones de una cosmovisión que, por suerte, no se ha perdido del todo.
Algunas palabras, como las piedras de los ríos, de tanto rodar, de tanto ir de una cultura a otra han perdido algo de su forma. Otras, en cambio, conservan su brillo y su sabor. Y todas nos pueden contar su biografía.
